viernes, 11 de enero de 2013

El coleccionismo de arte en España



Desde la década de 1950 hasta hace unos años, el mercado de arte estuvo principalmente dominado por los anglosajones. De hecho, Estados Unidos y Reino Unido eran los primeros en la lista de países con más ventas de obras. Sin embargo, en los últimos años estos países no han podido mantener su liderazgo por culpa del crecimiento tan increíble del mercado en China. Este imperio asiático ha pasado a ocupar el primer puesto en cuanto a ventas y domina hoy la jerarquía global. Su cuota de mercado a nivel mundial represento, incluso, el 30.2% en 2011, porcentaje ya por encima de EEUU (29.3 %) y Reino Unido (22%). 

España esta lejos de estas cifras, representando solo el 0.6% del mercado mundial. Existen varias razones para que este porcentaje este tan alejado de los primeros puestos, pero esta vez me gustaría centrarme en un tema esencial: el coleccionismo de arte en el mercado español.

Figura 1: cuotas del mercado global de arte en 2011, según Arts Economics.



Siempre me ha interesado el afán de las personas por coleccionar, agrupar y organizar objetos, sean piedras, flores, canicas, coches deportivos u obras de arte. Por ese interés, no he querido perder la oportunidad de escribir sobre el fenómeno del coleccionismo de arte.
             
A.     Naturaleza del coleccionismo en España.

Una de las mayores debilidades que tiene el mercado nacional es la ausencia de un gran número de coleccionistas privados a pesar de la existencia de una cantidad de ricos similar a otros países con mercados más potentes.

De hecho es posible observar que, a pesar de la crisis actual que ha afectado todos los sectores en España,  aun sigue habiendo en el país personas con un alto poder adquisitivo. Aunque la mayoría de la población española (64%) tenía un patrimonio neto igual o inferior a $100.000 en 2011, había todavía una parte importante de gente (36%) que tenía un patrimonio superior a los $100.000. Además, también existían 400.516 personas con patrimonio igual o superior a un millón de dólares y 11 personas con patrimonio igual o superior a mil millones. Como comenta McAndrew, “estas cifras sitúan a España en el país numero 12 del mundo por número de millonarios en 2011, con una cuota del 1.3% del total de personas especialmente ricas del mundo” (1).
Figura 2: distribución de la riqueza en España en 2011, según Arts Economics.


Estos porcentajes demuestra que, a pesar de la crisis, todavía existen personas cuya capacidad económica les permitiría adquirir obras de arte. A pesar de ello, parece que en España no existe un gran número de coleccionistas privados…. Pero ¿por qué?
 Esto se debe principalmente a varias razones como las siguientes:

·    Falta de educación artística en los centros educativos. El sistema educativo de nuestro país es un punto débil que impide el crecimiento de coleccionistas. Es verdad que el 97.9% de la población esta alfabetizada pero, aun así, España es uno de los países con más abandono escolar de Europa: según el estudio “Educación para todos” publicado por la Unesco en octubre del 2012, uno de cada tres jóvenes españoles de entre 15 y 24 años dejo sus estudios antes de acabar la enseñanza secundaria, frente a la media europea de uno de cada cinco (2). A esto se une además la falta de atención dada por los centros educativos a las artes: aunque los estudiantes empiezan a visitar museos ya en el colegio, tristemente estos no reciben casi clases teóricas previas a las visitas que les ayuden a entender aquello que están viendo. Y si no se empieza a educar la vista (y la reflexión) desde pequeños, dudo que la gente se interese en el arte cuando son mayores.

·    Falta de tradición de coleccionismo en nuestro país. La economista Clare McAndrew explica en un reciente estudio sobre el mercado español del arte que en nuestro país existe además una falta de cultura de coleccionismo. Según ella, algunos galeristas y coleccionistas explican esto desde una perspectiva histórica y política: 

Bajo la dictadura de Franco, y hasta su muerte en 1975, al arte y a la cultura se les prestaba muy poca atención, llegando algunos coleccionistas a describir el régimen como una “cultura anti-contemporánea”. Tras la Guerra Civil, a finales de los años treinta, muchos artistas y muchas personas del mundo de la cultura salieron de España y en una situación de intenso agotamiento de la riqueza, la compra de arte se veía como algo frívolo y carente de importancia, cuando los empresarios españoles estaban centrados en la reconstrucción y en la generación de nueva riqueza. Este contexto histórico habría incidido en el coleccionismo de dos formas distintas. Por una parte, las personas que en estos momentos tenían una fortuna, la habrían amasado, por lo general, como mucho en las tres últimas generaciones lo que, para algunos, no es tiempo suficiente como para educar a una persona en el coleccionismo ni para formar grandes colecciones. Por otro lado, no fue sino en el período que arranca en 1975 cuando se produce el cambio de régimen político y cuando, poco a poco, se va prestando una mayor atención a la cultura, lo que da lugar, otra vez, a que España quede rezagada respecto a otros mercados más consolidados, como el del Reino Unido, el de Francia o el de Estados Unidos, que tienen una mayor tradición moderna de apoyo a la cultura contemporánea y a las artes visuales” (3).
Esta falta de cultura coleccionista hace que muchos de aquellos que tiene la posibilidad de adquirir arte prefieran comprar otros artículos de lujo (un coche, una casa o una joya) antes que un cuadro o una escultura.
·        Un régimen fiscal bastante desfavorable. El gobierno aun considera las obras de arte como artículos de lujo en comparación con otros productos culturales. Debido a ello, las actuales leyes fiscales no son muy favorables para aquellos que quieran comprar arte. Nada más hay que ver el alto porcentaje de IVA que los compradores están forzados a pagar en nuestro país en comparación con otros países europeos: mientras en España se aplica ya un 21% a todas las transacciones relacionadas con obras de arte, en países como Reino Unido y Francia este porcentaje es mucho más bajo (5% y 5.5% respectivamente). Esto provoca no solo que la gente no se anime a comprar, sino que algunos de los pocos coleccionistas que ya hay decidan adquirir sus piezas en otros países con condiciones más beneficiosas. José Martínez Calvo, de la galería Espacio Mínimo, ya comento en 2010 lo siguiente: “somos el país con el IVA más alto de Europa, lo que hace que estemos perdiendo clientes y competitividad porque los coleccionistas españoles prefieren comprar fuera y los extranjeros ni se lo plantean. La situación es indecente (4).

·      Una forma de vida acostumbrada al aire libre. Un galerista anónimo entrevistado por Clare McAndrew para su estudio “apuntaba también una causa geopolítica de mayor calado para explicar la relativa falta de colecciones privadas, al afirmar que en España, al igual que en Italia, existía una especie de cultura social subyacente que hacía que la gente fuera más propensa a reunirse en público y en las calles que a cultivar las relaciones sociales en el interior de las casas. A su juicio eso habría primado el arte público, restando énfasis a la importancia de mantener colecciones privadas en las casas” (5).

·        La situación económica inestable. Aunque existe una proporción relativamente alta de personas con la capacidad económica para adquirir obras de arte, muchos no se animan en estos momentos a comprar. Y  es que la actual crisis ha hecho que numerosas personas prefieran no gastar en un articulo aun considerado de lujo.

A pesar de estos factores, varios galeristas informan que sus empresas sobreviven en gran parte de las inversiones privadas. Por ejemplo, Efrain Bernal, director de La Fábrica, declaró lo siguiente en 2007: “en mi caso, sobrevivimos gracias a la inversión privada. Los coleccionistas privados son los más leales y, por lo tanto, compran más en mi galería que las instituciones” (6). Soledad Lorenzo comento también que “el mundo del arte contemporáneo es minoritario” pero “las galerías vivimos de la inversión privada” (7). 

Aun así, algunas evidencias demuestran que gran parte del mercado español ha sobrevivido gracias al sector publico durante años. De hecho, las adquisiciones de instituciones publicas han tenido un gran impacto en el mercado y han ayudado a mejorar las cuentas de numerosas compañías de arte. La periodista y crítica Elena Vozmediano realizó, por ejemplo, una encuesta a 14 galerías de arte en 2010 y los resultados indicaron que el porcentaje de ventas a instituciones publicas era bastante alta: mientas 7 de las galerías que participaron en la encuesta respondieron que las adquisiciones del sector publico representaban 5-15% de sus ventas, 8 de los encuestados informaron que estas representaban 30-40-50%. Una galería llego a decir, incluso, que las ventas a instituciones publicas eran el 60% de su negocio (8).

Aunque estas cifras son solo los porcentajes de 14 galerías españolas, muestran la dependencia tan grande que tenían algunas empresas respecto al sector publico. Sin embargo, actualmente una de las mayores preocupaciones es que los presupuestos de las instituciones publicas y de las corporaciones privadas (también una parte importante del mercado) se han reducido en los últimos años debido a la crisis económica que esta sufriendo el país. Evidentemente esta reducción de presupuestos ha influido enormemente en las adquisiciones, lo que deja al mercado español sin gran parte de sus beneficios anuales. Y aunque seguramente las compras institucionales y corporativas aumenten de nuevo después de la crisis, la reducción de ventas en estos momentos ha dejado al descubierto la debilidad del coleccionismo en el país: tristemente los coleccionistas privados, que son todavía pocos en numero, no pueden reemplazar el papel que representaban las instituciones publicas y las corporaciones en este momento de incertidumbre económica.

B. Gusto de los españoles.

En su estudio sobre el mercado español del arte, Clare McAndrew comenta lo siguiente:

“Si bien el mercado español del arte se ha ido haciendo cada vez más internacional en los últimos diez años, el sector de bellas artes sigue estando dominado por la venta de obra de artistas españoles. En 2011 se estimó que al menos el 63% del valor del mercado de subastas de bellas artes en España respondía a la venta de obra de artistas españoles, que representaba también el 64% del volumen de las operaciones habidas en subastas”.
Y es que al analizar la demanda en España, nos encontramos con el hecho de que un gran porcentaje de compradores son todavía muy conservadores a la hora de comprar. La propia Silvia Ortiz dijo hace ya nos años “los coleccionistas españoles son todavía un publico muy conservador. Compran arte contemporáneo, pero todavía prefieren adquirir artistas españoles y reconocidos” (9). 

Este conservadurismo creo que se debe principalmente a varias razones. Por un lado, los museos, centros culturales y corporaciones prefieren comprar principalmente obras de artistas ya reconocidos y de relevancia histórica, arriesgándose poco con obras de creadores emergentes. En el caso de los coleccionistas privados, sus gustos están todavía condicionados por los siguientes factores:

·    Una educación artística limitada. La falta de educación artística en los centros educativos y la escasa difusión de las nuevas tendencias artísticas no han ayudado a que los compradores se animen a arriesgar a la hora de comprar arte.

·   Falta de una crítica de arte establecida. A esta falta de difusión y educación debemos además añadir la ausencia de una crítica de arte establecida en el país. Y aunque es verdad que cada vez van surgiendo más revistas de arte en España como Lápiz, Exit EXPRESS o Minerva, dichas publicaciones aun no tienen tanta fuerza y calidad como otras publicaciones internacionales (Art+Auction, The Art Newspaper, o Frieze)… y es que todavía hay pocos periodistas culturales de calidad que sean capaces de enseñar en profundidad sobre aquello de lo que escriben. Cuando no hay una literatura interesante relacionada con el sector artístico, la demanda por arte emergente no encuentra lugar para crecer ya que la mayoría de los coleccionistas no quieren comprar piezas de las que no conocen su historia o valor simbólico. 

·   Buscar prestigio social. Muchos coleccionistas nacionales deciden adquirir obras de arte reconocibles y bien acreditadas con la intención de conseguir prestigio social y encontrar promoción social. Y es que muchos compradores siguen queriendo demostrar su poder, su conocimiento, su tenacidad, su dinero o su suerte a través de la compra de obras de arte que los demás reconozcan.


    Todos estos factores no ayudan a que los actuales compradores se arriesguen a adquirir obras de arte nuevas, emergentes y distintas. Y el hecho de que estos no arriesguen no permite desarrollar un mercado de arte contemporáneo innovador y potente. 

C. Algunas soluciones.

Para mejorar la demanda privada de arte en nuestro país, se pueden plantear varias soluciones aunque las dos más evidentes son las siguientes:

·  Modificar el régimen fiscal: es fundamental cambiar la actual legislación fiscal y sus incentivos para ayudar a promover el mercado en España. Entre todas las medidas, es esencial, por ejemplo, reducir el IVA… Aunque este factor no aumentara el número de  compradores, si que ayudara a que los ya existentes compren en el país y no se vayan a otros lugares con condiciones más favorables. Además ayudara a que coleccionistas extranjeros entren en el mercado nacional y se animen a comprar aquí.

·    Mejorar la educación: a parte de los cambios fiscales, aquel punto que necesita ser modificado más en profundidad es la educación. Si no se educa a las personas desde pequeños, es difícil que crezca el número de interesados por el arte y, en consecuencia, los futuros compradores. 

     Aunque si que es verdad que hay más coleccionistas ahora que hace unas décadas, todavía queda mucho por hacer para que el número de compradores aumente. Hay que ponerse las pilas....

Notas

      (1)  C. McAndrew,  “El Mercado Español de Arte en 2012, Cuadernos Arte y Mecenazgo, editado por Fundación Arte y Mecenazgo, 2012, p. 50.

      (2)  “España, a la cabeza del fracaso escolar en Europa”, Público.es, 16/10/2012. Dicho articulo se puede leer en http://www.publico.es/espana/443946/espana-a-la-cabeza-del-fracaso-escolar-en-europa.

      (3)  C. McAndrew,  “El Mercado Español de Arte en 2012, Cuadernos Arte y Mecenazgo, editado por Fundación Arte y Mecenazgo, 2012, pp. 52-53.

      (4)  P. Riaño, “El IVA infla el arte”, Publico, 29/06/2010. Dicho artículo se puede leer en: http://www.publico.es/culturas/324490/el-iva-infla-el-arte.

      (5)  C. McAndrew,  “El Mercado Español de Arte en 2012Cuadernos Arte y Mecenazgo, editado por Fundación Arte y Mecenazgo, 2012, p. 53.

      (6)  L. Tro Santafe, Public and private collecting in the Spanish Contemporary art, MAAB Dissertation, Sotheby´s Institute of Art London, 2007, p.30.  

      (7)  J. Caballero, “Los nuevos rastreadores del arte moderno”, El Mundo, “El Cultural”, 22/01/2006. Dicho artículo se puede leer en http://www.elmundo.es/magazine/2006/331/1138375348.html.

      (8)  E. Vozmediano, “Precio y aprecio del arte actual”, Revista de Libros de la Fundación Caja Madrid, junio 2010.

      (9)  L.D. Dammann, La aptitud del mercado del arte para inversiones financieras, Madrid: Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ICADE), 2009, p. 81.

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